Elegir una base de maquillaje puede parecer sencillo, pero en realidad es uno de los pasos más importantes de cualquier rutina de belleza. Una base mal elegida puede marcar líneas, crear efecto máscara o no adaptarse a tu tono real.
El primer punto clave es el tono de piel. Muchas personas compran varias bases para distintas épocas del año, pero lo ideal es una fórmula capaz de adaptarse a los cambios naturales de la piel. Una base adaptativa evita errores y simplifica tu rutina diaria.
El segundo aspecto es la textura. Una buena base debe ser ligera, cómoda y permitir que la piel respire. Las fórmulas demasiado densas pueden acentuar imperfecciones y dar un acabado artificial.
Por último, no olvides el cuidado de la piel. Hoy en día, las mejores bases combinan maquillaje y tratamiento, incorporando ingredientes como colágeno o activos hidratantes.
En Blendé creemos que una base debe realzar tu piel, no cubrirla. Por eso apostamos por una fórmula adaptativa, ligera y pensada para el uso diario.